Septiembre…Cuando la Logística Sustituye a las Emociones

 el Crecimiento, Maternidad

Llega Septiembre y empieza el cole!   Pero….

Llega Septiembre y se acaban las piscinas sin horario.

Llega Septiembre y se acaban los helados deseados, fresquitos y deliciosos.

Llega Septiembre y se acaban los tuppers de ensaladas hechas sin receta para comer en esas piscinas sin horario y antes o después o conjuntamente con esos helados deseados, fresquitos y deliciosos.

Llega Septiembre y la sociedad empieza a rodar sin emociones, y dentro de esta sociedad me incluyo. Solamente con leer las tres líneas anteriores me saltan las lágrimas. Esas lágrimas que no han podido saltar durante la primera semana de cole.

Esas lágrimas de despedida, de satisfacción de haber pasado un verano en un clima estupendo con ese calorcito, excesivo algunos días, pero que hacía que esos helados fuesen más deseados, fresquitos y deliciosos.

Esas lágrimas que fueron adelantadas por un ímpetu incontrolado de que nada fallara en la primera semana de cole, y hacer las cosas para establecer las pautas para obtener un curso escolar, y un curso laboral, estupendo, perfecto, impecable, qué te diría, hasta envidiable a la vista de los demás.

Cada familia tiene su logística, que no será igual que la mía, pero seguro que habrá costado el mismo esfuerzo. Ese esfuerzo que ha consistido básicamente en querer hacerlo todo perfecto.

Porque la noche antes del cole, empieza la primera maratón:

– Ropa preparada de los niños.

– Ropa preparada para mí, porque, no vamos a ir con el vestido piscinero.

– Ropa de recambio, por suerte, solamente para ellos, yo aún sobrevivo con una muda al día.

– Tuppers limpios y ordenados para por la mañana poner la comida.

Al despertar, tenemos la segunda maratón:

– Comida lista a las 8.00 a.m. y puesta en esos tuppers limpios y ordenados la noche anterior.

– Almuerzo preparado para unos “clientes” muy adormilados” que no entienden de horarios.

– Traslado al cole, hay que ir contentos, todo el mundo lo espera. Sí, el metro está lleno de felicidad….

– Llegamos en el horario planificado, somos unos cracks.

– Despedida. Mamá se va a trabajar, tiene un montón de ideas y proyectos nuevos, todos muy bonitos, pero todos igual son muchos, bonitos pero muchos.

Una vez superada la segunda maratón, hacemos un pequeño sprint para intentar ver esos proyectos nuevos y hacer alguna cosa de adultos, pero siempre pensando en la tercera maratón.

La tercera? No me quejo, porque la tercera es ir a comer con mi niña de 3 años en el cole. Solamente tiene tres años, y ya tenemos que quedar para comer…..irónico?

Esta preciosa comida, me da fuerzas para afrontar la cuarta maratón:

– Recogida de los nenes en el cole, que salen super felices y eso es como una barrita energética en plena carrera.

– Parque, charlar con otros padres, que no eres consciente, pero también están en su particular maratón.

– A casa, baño, cena y a dormir rápido, a ver si mañana los “clientes” del almuerzo no están tan “adormilados”

Y así….cuatro días: Lunes, Martes, Miércoles y Jueves.  Y no, no son cinco, porque el cuarto día exploté!

Y de esa explosión salió este post. Me di cuenta, que con tanta tarea para hacer un inicio al cole perfecto, no tuve momento para disfrutar de los momentos, ni para echar de menos esa ensalada variada sin receta, ni ese heladito fresquito y delicioso, ni ese sentarme en el suelo con mis hijos y holgazanear un rato.

Todo el esfuerzo logístico solamente tuvo un resultado, que exploté, me frustré y salió mi ogro por no poder cumplir con la segunda maratón del cuarto día, que era llegar a tiempo al cole el jueves. Un ogro bien crecido gracias a tener la mente ocupada en la logística y acumular tal cantidad de emociones atrapadas, desconectadas y no resueltas.

Así, que aunque sé que tengo que seguir con mis maratonianos días, voy a esforzarme más por reír y llorar, por anhelar el Verano y esperar la Navidad, por tirarme más al suelo y al sofá con mis niños. Y me voy a esforzar menos por tener los tuppers ordenados y listos, o tener preparado un almuerzo para unos “clientes” que lo que quieren es dormir un poco más y comer menos, por ejemplo.

¿Nos animamos a esforzarnos por vivir las emociones que una entrada al curso escolar y laboral originan?  Buenas y malas, bienvenidas todas, que la logística puede esperar.

Leave a Comment

0

Empieza a escribir y pulse intro para buscar